Me gustarÃa haber escrito esta entrada para el 8M, pero ese dÃa estuve de huelga (fuimos 150.000 mujeres poderosas y luchadoras en Granada, por aquà os dejo un par de fotos de ese dÃa) y, pensándolo bien; estoy cansada de ver solo artÃculos relacionados con el feminismo o con las mujeres en general en las fechas señaladas para nuestro colectivo. No, la lucha no es sólo un dÃa, lo son todos. Los medios de comunicación se olvidan muy pronto de las miles de mujeres en el mundo que son violadas y maltradas cada dÃa, del techo de cristal que sufrimos o de los millones de micromachismos que empapan nuestra cultura.
No debemos de olvidar quiénes son nuestros mayores enemigos: este sistema corrupto y machista, la ineptitud y el desconocimiento. Por ello, hoy os traigo a algunas magnÃficas mujeres que no deben ser olvidadas de la faz de la tierra. Todas ellas son increÃbles, guerreras, invencibles aunque no quieran que sean recordadas. Asà que aquà va mi granito de arena, por mis hermanas.
GATA CATTANA
GATA CATTANA
Empiezo por mi musa, mi referente. Ana Isabel GarcÃa Llorente, mayormente conocida como Gata Cattana, fue una pedazo artista, rapera, poetisa y politóloga hasta el dÃa de su muerte, hace justo un año (el 2 de marzo de 2017) a causa de "una complicación cardÃaca".
En vida dejó tres discos: Los siete contra Tebas (2012), Anclas (2015) e Inéditos 2015 (2016). Además, póstumamente se sacó Banzai (2017), disco en el que estaba trabajando cuando murió. Para muchas, yo incluida, Gata es un icono del feminismo, además de una increÃble poetisa y rapera. En cada una de sus rimas, encontramos todo aquello que representa el movimiento actual; pero no se queda ahÃ, sino que profundiza más aún en nuestra psique, como ella misma reconocÃa: "Si me pillas un dÃa que me arranco te activo zonas cerebrales que ni siquiera tu sabia, umbrales que nunca debiste pasar, deja que venga, déjate llevar, a ese universo al que tan solo yo se llegar y agárrate bien que vienen curvas".
En su discografÃa podemos encontrar un verdadero himno feminista para cantar a grito pelado, LisÃstrata. Os recomiendo escuchar alguna canción, simplemente buscad su nombre en YouTube y escoged la canción que más os llame la atención, sentid su letra, su voz; entonces, pasado un tiempo, explicadme si habéis podido salir de su influjo, porque ya os digo yo que seguramente no.
"Gloria y honor a mi estirpe. Gloria y honor es lo único que llevo dentro pa' dejar en el mundo antes de morirme. Simple".
CHRISTINE DE PIZAN
Allá por el siglo XIV esta magnÃfica señora fue la primera mujer que se ganó el pan escribiendo. Quizá os suene una de sus obras, La ciudad de las damas; pues no solo fue la primera mujer en sustentar a toda su familia con el dinero que le daba la escritura, sino que también reivindicó un mayor papel de la mujer en su sociedad.Sorprendentemente, Christine empezó a escribir alentada por una figura masculina: su padre (un médico y astrólogo italiano, asesor y médico personal del rey Carlos V). En contra de los deseos de su madre, que querÃa que la niña fuera un "ejemplo" de dama cortesana, Christine se pasó su infancia y adolescencia, empapándose de los libros de la biblioteca personal del rey. A los quince años, conoce a Etienne Castel, del que se enamora perdidamente y con quien se casa. Fue la época más feliz de su vida, pues tuvieron tres hijos y su marido, igual que su padre, también le alentaba a seguir con su pasión, fruto de esto encontramos Baladas de amor donde expresa el amor que siente hacia su amado.
Pero, poco después, muere Carlos V, y con ello la familia pierde todo privilegio que les permitÃa tener esa vida acomodada. Además, tanto el padre de Christine como Etienne mueren, dejándola sola, con sus dos hijos en un mundo donde, si no eres un hombre, tienes que depender de uno. Solo tenÃa dos opciones: casarse o meterse a monja, pero decide aceptar el riesgo y sobrevivir con lo que le dieran con sus obras.AsÃ, tiempo después, Christine de Pizan, con el favor de Isabel, la esposa del nuevo rey; consigue pasar a la historia por sus obras que versan sobre la filosofÃa y el "empoderamiento" de la mujer, pasando por la polÃtica, la historia o el derecho.
MARGA GIL
“Qué hermoso es el amanecer del último dÃa”.
Fueron las últimas palabras que Marga, una joven superdotada considerada la primera escultora de piedra española, escribió en una carta pidiendo perdón a sus padres. Todo estaba premeditado: poco antes, habÃa entregado a Juan Ramón Jiménez una carpetita amarilla con su diario, bajo la promesa de que no la abrirÃa hasta el dÃa siguiente; además, habÃa hecho retirar todas sus obras de las exposiciones, galerÃas y academias, incluso de las de fuera del paÃs. Todo con el propósito de desaparecer.
Antes de contaros porqué lo hizo, me gustarÃa contaros un poquito más sobre esta magnÃfica mujer. Marga Gil Roësset era la hija de una pareja bastante acomodada. Ambos padres tenÃan interés por la cultura y se movÃan por las altas esferas de este ambiente. AsÃ, enseñaron a su hija a amar el arte y cuando ésta expresó su amor por la escultura (a los 15 años esculpÃa como alguien que llevaba toda la vida trabajando de ello) la llevaron al estudio de Victorio Macho, donde pulió su técnica.
Aunque se especializó en la escultura, dibujaba con maestrÃa, llegando a ilustrar los cuentos que su hermana Consuelo escribió. Existe el rumor de que Antoine de Saint Exupéry se basó en una de estas ilustraciones para crear el personaje del Principito 11 años después.
La desgracia llegó el mismo año de su muerte, cuando conoció a Juan Ramón Jiménez y a su mujer, Zenobia CamprubÃ, a quien admiraba desde pequeña. A pesar de ello, se enamoró de Juan Ramón, hecho que se guardó hasta su muerte, cuando le entregó esa carpetita amarilla.
“…Y es que… Ya no puedo vivir sin ti …no… ya no puedo vivir sin ti… …tú, como sà puedes vivir sin mà …debes vivir sin mÃ…”.
No pudo soportarlo, y decidió llevarse toda su obra con ella (no sé sabe muy bien porqué); a pesar de ello, aún se conservan 10 esculturas originales y 6 copias. Aunque ella no quisiera ser recordada, desde que supe de su existencia, la recuerdo y espero que vosotros también.

Paz,
Sabrin.



